Tras una noche de ocio, recapitulé y pensé:
A veces sueño que caigo en un vacío sin fin, eternamente negro de cual despierto con el frío sudor, típico de un amargo despertar invernal.
A veces pienso que pienso demasiado, mas vale la pena actuar a que pensar en la trascendencia del acto.
A veces sueño contigo, y no despierto con aquel sabor amargo de una caida, si no con aquel dulce sabor de verte.
A veces pienso, y luego existo, y más de la cuenta.
A veces sueño que el tiempo pasa mas que rápido y que siendo totalmente independiente, y que lo único que me queda es volár tal como Icaro pretende llegar al sol.
A veces pienso que fui afortunado en conocerte, y un tarado en no hablar.
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