Salí del castillo, por fin. Me desprendi de mi yelmo y justo veo pasar a la serpiente subterranea, y hubiese sido capaz de montarla, llegaría mas rapido a mi casa, pero de momento pasó el dragón rojo que si bien me acerca a mi morada no es el transporte mas óptimo. Mientras paso por los otro feudos, veo desde el lomo de la bestia a los pescadores trabajando en la costa, ver el anchomar despues de luchar es realmente reconfortante, no tan asi como el alarido del dragón junto al que voy, escupiendo fuego a las demas serpientes dragones y carromatos de la vía.
Lástima que las serpientes ya se internaton al subsuelo de la ciudad, entre las colinas se internan los dragones rojos, verdes y de otros colores, y cada vez veo mas gente sobre el lomo del dragon en el que estoy. Con gran equilibrio hay un trovador cantando al son de su lira y acompasado con sus pies, canciones populares, que los cansados viajeros no atendemos, puesto que queremos volver a nuestros hogares.
No hay comentarios:
Publicar un comentario